Dicen que lo que importa es la calidad y no la cantidad. Es cierto, 100% cierto. Yo prefiero dos minutos buenos que una hora malgastada completamente en vano. Ahora... ¿qué pasa cuando no hay ni cantidad ni calidad? Mejor dicho, no hay tiempo como para cumplir con cantidad entonces se supone que se debería hacer lo imposible para mejorar calidad del poco tiempo que tenés. Entonces, ¿cómo se supone que tengo que reaccionar cuando me encuentro con las sobras de un viernes de alcohol?
Reacciono fingiendo un sueño que no tengo, me vuelvo casa a las 4.45 y apenas cierro la puerta me pongo a llorar porque me siento la cosa más despreciada del mundo.
Reacciono fingiendo un sueño que no tengo, me vuelvo casa a las 4.45 y apenas cierro la puerta me pongo a llorar porque me siento la cosa más despreciada del mundo.
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